Los amigos
y las amigas primero
Intenta ver
todo este esfuerzo que estás realizando, no como el
potencial esposo o esposa buscando desesperadamente una
pareja sino como alguien que se encuentra buscando
amigos y me refiero a buenos amigos. Amigas o amigos con
quienes disfrutar, reír, pasar buenos momentos. No todo
el mundo logra hacernos reír, y cuando digo “reír” no me
estoy refiriendo a alguien contando chistes. Estoy
hablando de amistad y complicidad.
Es
realmente positivo contar con buenos amigos. Enriquece
nuestra vida y la hace más agradable. Lo mejor de los
amigos es que tu puedes ser tu mismo con ellos. Y ellos,
ellos mismos contigo. Con nuestros amigos solemos
dejarnos llevar, ser más libres, olvidar los prejuicios
y las etiquetas. Debemos tener presente que además de
esposo o esposa, tu pareja debería ser además, uno de
tus mejores amigos.
Este es un
error común que las parejas cometen. Tienden a pensar en
su grupo de amigos y su pareja como cosas totalmente
independientes. No tiene nada de malo contar con tus
propios amigos, pero tu mejor amiga o amigo si todo
funcionara correctamente, debería ser tu esposa o
esposo.
Alguien con
quien compartir tus sueños y también tus miedos. Alguien
que te comprenda y que tu comprendas. Alguien que pueda
extender su mano cuando las cosas van mal y alguien que
logre iluminar el día más oscuro.
¿Esto queda
muy lejos del sexo, verdad? Es la razón por la cual
antes te comenté que la apariencia física y el sexo no
eran el criterio más importante al momento de elegir una
pareja estable. La propuesta de matrimonio -o de
convivencia- debe surgir como una secuencia natural y
jamás debe precipitarse.
No queda
muy bien aparecerse y decir “ey ¿sabes qué?, creo que
tenemos gustos similares, ¿por qué no nos casamos
mañana?”
Por
supuesto puedes intentarlo, pero acordemos que no es lo
más usual ni mucho menos lo que aporta buenos
resultados.
Pero aveces
el destino también nos juega malas pasadas...
¿Qué sucede
cuando descubres que la persona que tanto te agrada de
tu nuevo grupo de amigos y amigas, ya se encuentra
casada o conviviendo con otra persona?
¿Tomas tu
coche y decides atropellar al “competidor”, para
eliminar así el elemento no deseado?
Equivocado.
No funciona
de esta manera. La mejor opción es mantenerte como amigo
de esta persona y dirigir tu atención hacia otro
objetivo. Tal vez incluso encuentres alguien mejor. Lo
único que debes hacer en lugar de complicarte es barajar
las cartas y volver a repartir.
¡No te
compliques! Se trata de conseguir tu pareja ideal,
no de amargarte la vida.
Espero que
hayas comprendido ahora a que me refería con trabajar “a
la inversa”. Bien, en realidad hay otro pequeño truco
envuelto en este proceso. Existe una gran posibilidad de
que una de tus nuevas amigas o amigos haya leído este
libro también y en ese caso la propuesta ¡podría venir
de la otra parte!
Si así
sucede, ¡genial! … te ahorrarás gran parte del trabajo.


