La Trampa de la Modestia
La gran
mayoría de nosotros hemos sido entrenados para ser
modestos. Cuando llega el momento de hablar bien de
nosotros mismos nos sentimos algo culpables. Desde
pequeños nos han enseñado que “no es bueno” hablar bien
de uno mismo.
Si eres un
amante de la música y cuentas con una buena voz, no veo
porque no puedes colocarlo en tu perfil. ¿Por qué no
declarar abiertamente sin caer en la pedantería que tu
tienes una buena voz? Por ejemplo podrías escribir “mis
amigos opinan que canto muy bien”.
Supongo que
no te molestará utilizar esta opción. También podría ser
una buena idea escribir: “Alguna gente piensa que
canto muy bien, pero tu podrás decidir si tengo una
buena voz o no”.
Sucede
similar con otras frases como:
-
“Mucha
gente aprecia mi manera de cocinar”
-
“No
soy Rembrandt, pero disfruto mucho pintando”
-
“Me
gusta decorar, y muchos de mis amigos opinan que
tengo buen gusto al hacerlo”
De manera
que !adelante! Si realmente tienes un talento, debes
dejar saberlo a los demás, las personas talentosas
suelen ser muy apreciadas.
Y ya que
estamos hablando de la “modestia”, hay un
cuestionamiento típico que quisiera lanzar sobre la mesa
en este momento. Es algo con lo que todos somos
familiares. Si alguna vez has conversado vía chat con
una persona extraña con quien te gustaría entablar una
relación, seguramente has realizado o recibido esta
pregunta anteriormente.
La pregunta
es:
¿Cómo eres
físicamente?
A menudo me
sorprende el sentido de esta pregunta. La mejor
respuesta que se me ocurriría es “soy una cruza entre un
orangután y el Demonio de Tasmania” o “Tengo los dientes
de mi madre, la nariz de mi padre, los ojos de mi tío y
los zapatos de mi primo”.
Pero por
supuesto no podemos dar este tipo de respuestas, que
aunque suenan divertidas pueden molestar o ser tomadas
por el lado equivocado. Lo que la persona en realidad
está preguntando es:
“¿Eres
atractivo o no?” o “¿Eres atractiva o no?”
¡Una
interrogación con bastante truco!
¿Cómo es
posible responderla sin sonar extremadamente modesto o
por el contrario excesivamente vanidoso? El secreto
consiste en no responder directamente. Puedes utilizar
algo como:
-
“Soy
fresco como un caramelo de menta”
-
“Luzco
como un ramo de rosas”
-
“Me
parezco a un jardín lleno de jazmines”
Si la otra
persona no capta la intención de tu respuesta, entonces
bríndale un detalle milimétrico de tu apariencia física
y permite que decida por ella misma.



