Ayudando a la memoria
Seudónimos o “Nicknames”
No
comiences una charla diciendo que te llamas Pedro si en
realidad te llamas Carlos, en todo caso inventa un
“nickname” que actúe como sobrenombre. Esto es muy usual
en internet. De esta manera si la relación llega a
florecer te ahorrarás tener que decir algo asi como
“Debo confesarte que mi nombre no es realmente Carlos,
sino Abdulah”.
Lo mejor en
estos casos es utilizar algún sobrenombre relacionado
con algún personaje celebre, como Cenicienta, Archi, o
incluso Don_Gato, preferiblemente uno que en cierta
forma se adapte a tu personalidad. No te aconsejo
“Supermán” por razones obvias. Intenta ser general y
mantenerte alejado de lo específico.
Ayudando
a la memoria
El cerebro
del ser humano es sin dudas algo asombroso. Es capaz de
procesar y almacenar un amplio espectro de información
que sería la envidia de la más potentes de las
computadoras. Pero debido al gran flujo de información,
nuestra memoria se vuelve muy selectiva.
Esto significa que no somos capaces -al menos
conscientemente- de almacenar cada cosa que oímos o
vemos. No confíes demasiado en tu memoria cuando se
trata de charlar a través de la red. Puedes llegar a
conocer a muchas personas en internet y conversarás con
varias de ellas. Por lo tanto, salvo que cuentes con una
memoria extraordinaria, no será sencillo recordar a
todos con sus respectivos detalles.
O peor aun,
puedes llegar a confundir y mezclar aspectos de una y
otra persona. Por ejemplo, podría no quedar bien
confundir el nombre de una persona o preguntarle por
detalles que no esa, sino otra persona te ha revelado.
En el caso que mantengas charlas con diferentes
personas, nunca olvides escribir un resumen de cada una
y guardarlo en un sitio donde puedas acceder fácilmente.
Cuando
agregues nuevas personas a tu lista de contactos,
utiliza nombres o sobrenombres que te ayuden a recordar
rápidamente a cada amigo o amiga con quien hayas
mantenido una charla en fechas anteriores.
Ahora bien,
en el caso que realmente no recuerdes a la persona, no
es aconsejable comenzar a jugar al adivino. Podrías
herir los sentimientos o incluso ofender con una
pregunta del tipo “¿Eres Sara o María?” “¿Eres Eduardo,
Miguel o Ernesto?”
En estos
casos cuando te encuentres en un “lapsus” de memoria, lo
mejor que puedes hacer es ser honesto y decir “Recuerdo
que charlamos hace unos días, pero no exactamente de que
hablamos ¿podrías refrescar mi memoria?”


